Asexualidad: la cuarta dimensión sexual

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Asexualidad: la cuarta dimensión sexual

 

Asexuality: the fourth sexual dimension

 

 

Dr. Miguel Lugones Botell; Dra. Marieta Ramírez Bermúdez

Policlínico Universitario “26 de Julio”. Municipio Playa. La Habana, Cuba.

 

 


 

 

INTRODUCCIÓN

Sigmund Freud, quien estudió el devenir sexual del ser humano, sus características principales y sus conflictos, hasta concluir que la sexualidad desempeña un rol determinante en la vida y en la psiquis del ser humano, estaría sorprendido de advertir que, en los albores del siglo XXI, el sexo no provoca ni trasnocha al uno por ciento de la humanidad.1 Para estos millones de mujeres y hombres, la libido no es una energía vital del carácter, y Eros no está infranqueablemente unido a la relación corpórea entre dos. Esta consideración resulta ser una gran paradoja en un mundo que ha estimulado la hipersexualidad como norma, pero esa ‘rareza’ desnuda una realidad que parece no tener reverso: la cuarta dimensión sexual.

A las tres primeras ―heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad― las une el deseo por otro, pero la asexualidad no tiene ataduras, en ella la atracción sexual por alguien es inexistente.1

Según los estudios de Anthony Bogaert, profesor de Ciencias de la Salud Comunitaria y Psicología en la Universidad de Brock en Canadá, y otros reportes, el 1 % de la población es asexual.1-3 De las personas que no se sienten atraídas por nadie, muy pocas son capaces de reconocer que son asexuales. Hay investigaciones que indican que al menos el 5 % de toda la población en el mundo es asexual,4,5 y aunque existen tratamientos médicos que ayudan a aumentar la libido, muchas personas asexuales se niegan a tomarlos, ya que no reconocen tener un problema.

Como en casi todo lo relacionado con las preferencias individuales, aún se desconoce el origen de esta condición, que al igual que las otras orientaciones sexuales tiene que ver con el objeto de deseo y la identidad, más que con la práctica concreta.3


Conceptos4-11

Más de 16 000 sitios en Internet abordan este asunto, lo cual da una idea de la importancia que está teniendo en la actualidad. La asexualidad se ha encontrado en diferentes especies y ha sido estudiada más en animales que en los humanos.

Hay diferencias entre quienes se definen como asexuales, principalmente las referencias hechas a la ausencia de apetito sexual o la atracción romántica. Algunos solo experimentan una de las dos, otros las dos y otros ninguna. Hay desacuerdo con respecto a cuál de estas configuraciones puede ser descrita genuinamente como asexual.

Algunos asexuales pueden experimentar sensaciones sexuales, pero no tener deseo de actuar sobre ellas, mientras que otros intentan conseguir la descarga sexual mediante el acto sexual o la masturbación.

Los asexuales a pesar de no sentir atracción sexual o tener deseo sexual, sí pueden experimentar atracción romántica, ésta puede ser dirigida hacia uno o ambos sexos. Desean generalmente relaciones románticas (que pueden ir de vínculos informales hasta el matrimonio), pero a menudo desearían que dichas relaciones no incluyeran actividad sexual. Según su orientación romántica algunos asexuales se definen a sí mismos como heterorománticos, homorománticos o birománticos, esto está relacionado con el concepto de orientación afectiva, mientras que también existen otros asexuales arrománticos o no románticos, que aparte de no sentir atracción sexual, tampoco tienen atracción romántica. Los asexuales arrománticos tienden a conformarse con tener amigos muy cercanos con los que comparten una gran conexión emocional, pero con los que no desean establecer una relación formal y tampoco tienen problema con que éstos tengan relaciones con otras personas, simplemente quieren que sean parte de su vida y pasar tiempo con ellos. Los asexuales arrománticos o no románticos usan la palabra "squish" en inglés de la misma manera que el resto de personas sexuales o románticos usan la palabra "crush" para hablar de una persona que te gusta o de la que te has enamorado o con la que te gustaría tener una relación excepto de orientación afectiva.

Los asexuales que desean relaciones románticas se encuentran en una postura difícil, ya que la mayoría no es asexual. Aunque estos asexuales sean capaces de tolerar el tener relaciones sexuales con sus compañeros no asexuales, estos últimos pueden sentirse psicológicamente afectados al ver que son incapaces de resultarles sexualmente atractivos a su pareja, haciendo difícil la existencia de un romance a largo plazo.

Respecto a los asexuales que no pueden tolerar el sexo, tendrán que elegir entre:

- llegar a un compromiso con su pareja para tener cierta cantidad de sexo de todos modos,
- permitir a su pareja tener relaciones sexuales con otras personas,
- encontrar a alguien que esté dispuesto a tener una relación sin sexo,
- comprometerse solo con otros asexuales
- permanecer solos,

Esto hace que la convivencia con la sociedad en que nos encontramos, donde el sexo parece tener un lugar tan importante, pueda llegar a ser complicada y difícil para los asexuales.

Algunos asexuales usan un sistema de clasificación desarrollado (y más tarde retirado) por la Asexual Visibility and Education Network, una de las mayores comunidades asexuales en línea (abreviada como AVEN). En este sistema, los asexuales se dividen en varios tipos, de A a D:

- tipo A: tiene apetito sexual pero ninguna atracción romántica
- tipo B: tiene atracción romántica pero ningún apetito sexual
- tipo C: tiene ambos, atracción romántica y apetito sexual
- tipo D: ni lo uno ni lo otro.

Estas categorías no se fijan para ser enteramente discretas o fijas, ya que algún tipo puede cambiar o estar entre la frontera entre dos tipos. Hay que notar que la propia AVEN ya no usa este sistema por considerarlo demasiado estricto, pero hay un número de asexuales que sigue sintiendo que es un buen sistema para explicar su orientación.


El origen
1,3,12-16

La asexualidad se presenta en una de cada 100 personas. En su libro ‘Understanding Asexuality’, Anthony Bogaert dice que la falta de apetito sexual no hace a estas personas desgraciadas.

Según Raúl Paredes, del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México, los asexuales no tienen problemas de erección.

Para estos ‘ángeles terrenales’ se puede ser feliz sin sexo. Son socialmente activos y sexualmente pasivos. Disfrutan de la soledad, mas cultivan la amistad. Prescindir del coito no significa renunciar a la pareja, también se enamoran.

No existe un acuerdo sobre si llegar a reconocer a las personas asexuales como una orientación sexual que sea considerada como legítima. Se ha tratado de buscar una causa que lleve a estas personas a no tener ningún deseo, entre ellas se consideran como factores principales haber sufrido algún tipo de abuso sexual, represión sexual e incluso problemas hormonales.

Entre los asexuales se distinguen dos grupos de personas: los que realmente no sienten deseo ni tienen ninguna necesidad y los que reprimen el deseo y las ganas. Mientras que los primeros pueden ser felices, los segundos permanecen frustrados.

Factores como el exceso de pornografía, una década de 1990 demasiado freudiana (todo es sexual), el rechazo a la dictadura del placer o la desacralización del sexo, que ha pasado de ser un secreto a la pura exhibición, la consideración de ver el sexo como algo ´sucio´, antihigiénico, deshonesto, impúdico, son factores que han fomentado sin duda alguna el nacimiento del movimiento asexual, para el que la abstinencia no es algo de lo que avergonzarse, sino algo de lo que enorgullecerse, un derecho a reivindicar. En Estados Unidos, un joven de 24 años ha fundado un movimiento: la A-pride attitude (la actitud del orgullo asexual). Y su web, Aven, recibe cada vez más visitas.


Causas psicológicas

Se ha referido que parece ser que esta ausencia del deseo sexual surge en la infancia, entre los 6 y 10 años, lo que se conoce como el período de latencia. A esa edad, el niño deja de interesarse por la sexualidad (después de preguntar sobre el tema con insistencia). Este desinterés por el sexo finaliza con el inicio de la adolescencia; pero para algunos, dura toda la vida. Suelen ser, por norma general, individuos que rechazan crecer o que, sometidos a una presión moral muy importante, tienen miedo a sus fantasmas y prefieren reprimirse.


La asexualidad en lo cotidiano

Los asexuales no hacen el amor, pero se pueden masturbar (sobre todo los hombres), no como respuesta a un estímulo, sino por necesidad fisiológica. En general, la asexualidad dura toda la vida en aquellas personas que realmente no sienten deseo sexual alguno. Para las que simplemente reprimen inconscientemente sus deseos, podría serles de utilidad someterse a una terapia que les permita despertar de nuevo la libido que tan dormida tienen.

No es una opción, como el celibato, sino una orientación, según la definen quienes la viven y la estudian. ¿Una alteración hormonal o genética? No se sabe, como tampoco se conoce qué pasa en el cerebro ni en el sistema nervioso central ante la interacción con otras personas. Algunos especialistas opinan que, como en cualquier otra orientación, se nace siendo asexual, y que hay evidencias de factores prenatales fundamentales en su desarrollo. No obstante, es un campo con limitados estudios porque hace poco más de una década empezó a develarse.1

Lo que las investigaciones han podido identificar hasta ahora es que muchos asexuales tienen reacciones biológicas como erección y lubricación vaginal hasta llegar, incluso, al orgasmo. Salvo algunos casos, no hay incapacidad física, sólo un genuino desinterés. “Puede haber excitación y orgasmo, y quizá placer, pero no atracción sexual ni deseo”, explica Anthony Bogaert, tal vez el mayor experto mundial y autor del libro más completo en el tema, Understanding Asexuality (Comprendiendo la asexualidad), publicado recientemente.1

’Sexo luego existo’, dice la parodia popular de la sentencia de Descartes. En estricto orden biológico, así es. Pero traspasando las barreras de la materia, ese ‘existo’ sugiere una visión filosófica, un sentido trascendental. “La sexualidad es la pulsión de vida y el que no la vive está muerto. Está compuesta por tres dimensiones: la físico-corpórea, la psíquica y la espiritual, pero el mundo consumista en el que vivimos la ha reducido a la primera, y ese es un error garrafal”, sostiene el padre jesuita Carlos Novoa.

“No hay nada más divino que un orgasmo con amor. El sexo es perfecto, fue creado por Dios y es la celebración de la vida y el amor. No en vano, somos iguales a Jesús, y Él se hizo carne para vivir como los hombres”, acota este profesor de ética de la sexualidad. Por eso mira con recelo la asexualidad, señalando que debería abordarse desde la medicina, pues cree que allí hay un vacío.1

La psiquiatría tiene clasificados dos tipos de conducta: trastorno por aversión al sexo y deseo sexual hipoactivo; y tanto Bogaert como Broto aseguran que si una persona rechaza el sexo o tiene poco o nulo apetito sexual, requiere de trabajo médico si se estresa por ello.1

Los asexuales critican ese diagnóstico y advierten que el estrés no es por el sexo, sino por la discriminación social y la dificultad de conseguir pareja, porque aunque prescindan de la cama, muchos sí quieren y necesitan afecto. “Hay cero evidencia de que el bajo deseo sexual es intrínsecamente un problema que necesita solución. Los terapistas no deberían asumir que sus pacientes necesitan sexo para ser felices”, alega Jay. Y al margen de esa lucha individual, está la reivindicación de su condición: se niegan a compartir estatus con los carneros ―la otra especie de la que se ha evidenciado asexualidad― y anhelan un lugar en el mundo, así sea 60 años después de iniciada la revolución sexual.1

La asexualidad, como las otras orientaciones (hetero, homo y bisexualidad) tiene que ver con el objeto de deseo y la identidad, más que con la práctica concreta. La gente asexual puede tener relaciones carnales por conveniencia o curiosidad, pero no las necesita.3


Asexualidad y religión17

Según las creencias cristianas, aunque la Biblia no explica nada acerca de su vida sexual o privada, los ángeles serían asexuales ya que no mantendrían relaciones sexuales.17

En otros credos, los niños son considerados un regalo de Dios que no debe ser rechazado, un medio de propagar la religión o ambas cosas; sin embargo hay que notar que algunos asexuales tienen hijos y que algunas religiones han elogiado tanto la asexualidad como los niños. Además, ciertas creencias religiosas predican que la sexualidad es sagrada o un regalo divino: por ejemplo ciertas variedades de Tantra que implican el sexo y algunas nuevas formas de neopaganismo o religiosidad de la Nueva Era incluyen el concepto de sexualidad sagrada.17

La asexualidad no debe confundirse con el celibato. Sin embargo, es común escuchar en el habla coloquial que los asexuales son los "perfectos candidatos" para optar por la vida religiosa que requiere votos de castidad (caso de los sacerdotes y monjas) ya que la condición de asexual facilita el ser célibe.


Asexualidad en la ficción
18

Mitología

La falta de interés sexual es bastante común desde las antiguas civilizaciones, en las que se le achacaba por igual a seres inmortales, como los ángeles judeocristianos y algunas diosas de la mitología grecorromana, y a personajes de la realidad como el filósofo cínico Diógenes o la líder francesa Juana de Arco.3

El ejemplo más claro es el de Atenea (o Minerva para los romanos), quien dedica su vida a la castidad.

Quizá el ejemplo más antiguo de un personaje asexual pueda encontrarse en el personaje mitológico de Hipólito, que evita a las mujeres y dedica su vida a la castidad.


Literatura
18

El libro de temática asexual más exitoso ha sido el de la autora francesa Sophie Fontanel, titulado L'Envie y publicado en la editorial Robert Laffont, del que en 2013 se habían vendido más de 150 000 ejemplares.

Un cuento de ciencia ficción del escritor Samuel R. Delany de 1969, titulado Por siempre y Gomorra (Aye, and Gomorra), presenta una sociedad en la que los astronautas se vuelven asexuales debido a que las radiaciones cósmicas vuelven sus órganos sexuales inservibles.

El personaje de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle se considera a menudo también como otro personaje que es la quintaesencia de la asexualidad. Mientras que el Doctor Watson es retratado como el típico caballero victoriano galante y se casa tres veces, el detective considera las relaciones con las mujeres fuera de su ámbito específico como “su departamento, Watson”, e incluso llega a decir en cierta ocasión que “la mujer más fascinante que he conocido cometió un infanticidio para cobrar el seguro”.

En el cuento Escándalo en Bohemia (1891) aparece un personaje femenino al que Holmes admira profundamente (Irene Adler). La asexualidad de Holmes se refleja en algunas adaptaciones audiovisuales, como en el personaje interpretado por Benedict Cumberbatch en la serie Sherlock.

El protagonista de la novela Deadeye Dick de Kurt Vonnegut es asexual debido a un trauma de su niñez.

La protagonista de la novela Mi dulce Audrina de la escritora V.C. Andrews puede ser considerada asexual, pues no sentía deseo sexual alguno y más bien le tenía fobia al sexo, aunque esto es superado al darse cuenta del trauma que la originó.


Literatura en español
18,19

Uno de los personajes principales de la novela de Isabel Allende “La casa de los espíritus”, Clara, puede ser considerado asexual, ya que en sus últimos años expresa una carencia del interés en el coito, comentando que sólo le produce dolor de huesos.

En “Viene la noche” de Óscar Esquivias hay una pareja asexual, que pese a estar casados renuncian a las relaciones sexuales.

En la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, el personaje de Remedios la bella, hija de Arcadio y Sofía de la Piedad, nunca se sintió atraída por ningún sexo, aunque cuatro hombres murieron atraídos por su olor desesperante y su belleza. Remedios termina como una santa, ascendiendo en cuerpo y alma al Cielo.18,19

En España, destaca “Diario de una asexual” de Lucía Lietsi por el carácter autobiográfico del relato.18

En la novela de Ángela Vallvey “Muerte entre poetas”, uno de los personajes declara su asexualidad.20


Los diez asexuales más famosos de la historia21,22

Las organizaciones asexuales luchan por “sacar del armario” a personajes populares (vivos o muertos) que carezcan de libido para que sirvan como punto de referencia a las personas que sufren en silencio su austera opción sexual. Sin embargo, pocos son los vivos que se han atrevido a reconocer la falta de deseos. A continuación resumimos una lista de celebrities de ayer y hoy que son o fueron presuntamente asexuales.

Morrissey: estrella de pop que, desde sus inicios en el grupo The Smiths, no sólo declaró a los cuatro vientos su asexualidad, sino que le dedicó varias canciones, como Pretty girls make graves o Will never marry. Suya es esta explícita frase: “No puedo imaginar a mi cuerpo respondiendo a un estímulo sexual”.

Isaac Newton: este eminente científico y matemático inglés creció en un ambiente extremadamente puritano, que además de forjarle una personalidad depresiva, le hizo engendrar una absoluta indiferencia por los asuntos de la carne, aunque las malas lenguas aseguran que tuvo “roces” con alguno de sus discípulos.

J.M. Barrie: a causa de la actitud de total indiferencia que hacia él tenían sus padres, el creador de Peter Pan padeció enanismo psicogénico y jamás creció, ni por dentro (de ahí su asexualidad) ni por fuera (nunca pasó del metro y medio). Estuvo casado con la actriz Mary Ansell, pero jamás tuvieron sexo ni descendencia y la cosa acabó en divorcio.

Salvador Dalí: su madre, según él, le “devoró” el pene cuando era pequeño y, al crecer, el artista escribió: “el sexo no es para mí” (en su libro Vida secreta de Salvador Dalí). No obstante, mantuvo una larga relación con su musa Gala a la que, sin embargo, jamás le puso la mano encima, si bien toleraba que se acostara con otros hombres.

Franz Kafka: el autor de “El proceso” era capaz de sentir amor, pero siempre albergó una enfermiza aversión por el sexo. En sus “ Diarios” escribió lo siguiente: “El coito como castigo por la felicidad de estar juntos. Vivir en lo posible de manera más ascética que un soltero, esa es la única posibilidad para mí de soportar el matrimonio. ¿Pero ella?”

Paul Bowles: el autor de “El cielo protector” es otro buen ejemplo de indiferencia ante las tentaciones de la carne. Pero, eso sí, tuvo un largo y casto matrimonio con la escritora inglesa, tuberculosa y bisexual Jane Auer, en la que se rozaban lo justito, si bien Paul permitía que su señora tuviera los amantes que le diera la gana.

Edward Gorey: este genial y excéntrico ilustrador, obsesionado con el ballet y la estética victoriana, vivió feliz en un gran caserón, rodeado de libros y gatos. Murió virgen. En el “cuestionario Proust” que la revista Vanity Fair le hizo en 1997, a la pregunta “¿Qué o quién es el gran amor de tu vida?”, Gorey respondió: “los gatos”.

Isabel I de Inglaterra: ni los historiadores más sagaces han sido capaces de atribuirle relación sexual alguna a esta casta monarca, que se ganó el apelativo de “reina virgen”. A pesar de esto, era una mujer enamoradiza, que estuvo loca por Felipe II de España, con el que siempre mantuvo una gélida relación de amor-odio.

Erik Satie: al excepcional compositor y pianista sólo se le conoce una relación en toda su vida: la que mantuvo, durante seis meses, con la artista Suzanne Valadon. Y se supone que, en lugar de entregarse a la lujuria, Satie compuso las Danses Gothiques para liberar de algún modo los sentimientos que le provocaba su amada.

Adolf Hitler: aunque su vida sexual es un misterio sin resolver, en el libro “The hidden Hitler” se especula con la tesis de la asexualidad del führer, que, aún así, tuvo relaciones platónicas con varias amantes, como Eva Braun, a la que siempre escondía. Marlene Dietrich describió a Adolf como “un capullo que tenía miedo a las mujeres”.

 

CONSIDERACIONES FINALES

La falta de interés sexual ha sido referida desde las antiguas civilizaciones, en las que se le atribuía por igual a seres inmortales, como los ángeles judeocristianos y algunas diosas de la mitología grecorromana, o a personajes de la realidad como el filósofo cínico Diógenes o la líder francesa Juana de Arco.6

Como ha podido observarse hay en la actualidad un “pequeño grupo” de personas consideradas y declaradas asexuales, aunque el dato total con estas características no está totalmente definido, pero no por ello puede subestimarse. El solo hecho que existan innumerables sitios en Internet que aborden el tema, refleja la importancia del mismo. Aún se desconoce su origen, aunque se señalan factores que se relacionan o que pueden condicionarlos, como ya se señaló. Es importante tener presente que la asexualidad no es un diagnóstico externo, sino una identificación muy personal con esa tendencia.

De esta manera su puede concluir que la asexualidad es un tema que está presente en nuestros días, por lo que debe ser considerado y continuar siendo estudiado a profundidad.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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9. Sobre asexualidad. Aven. [Internet] 2013 Jul [citado 30 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.asexuality.org/sp/sobre-asexualidad

10. Asexualidad, ¿Trastorno o forma de ser? Entremujeres. [Internet] 2014 Sep [citado 30 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.entremujeres.com/pareja-y-sexo/sexo/sexo-pareja-columnista-deseo-sexual-falta-ganas-asexual-sexologo-asexuados_0_694130663.html

11. Asexuales: la cuarta orientación sexual que se abre paso. Emol. Tendencias y mujer [Internet]. 2013 Feb [citado 30 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2012/12/15/23585/Asexuales-La-cuarta-orientacion-sexual-que-se-abre-paso.aspx

12. ¿Es la asexualidad una orientación sexual? Cultura 3.0 [Internet]. 2012 Nov 17 [citado 30 Jul 2014][aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.terceracultura.net/tc/?p=5590

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14. Barinas. La asexualidad humana [Internet]. 2013 Ene 24 [citado 30 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.barinas.net.ve/index.php?p=news&id=2256

15. ECURED. Asexualidad [Internet]. [citado 30 Jul 2014].[aprox. 3 p.]. Disponible en: http://www.ecured.cu/index.php/Asexualidad

16. Sexualidadsana. Asexualidad, un misterio [Internet]. [citado 30 Jul 2014].[aprox. 5 p.]. Disponible en: http://www.sexualidadsana.com.pe/principal/content/view/969/69/#.UpDJ7-BPvNM

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18. Torrecillas T. Generación ameba: asexuados, una raza en aumento, El País (suplem). [Internet] 2013 Jun 30 [citado 29 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://smoda.elpais.com/articulos/generacion-ameba-asexuados-una-raza-en-aumento/3571

19. Ojeda P. Trilogía dantesca de Oscar Esquivias [Internet]. 2010 Dic 16 [consultado 29 Jul 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: https://sites.google.com/site/indicedelatrilogiadantesca/

20. Vallvey A. Muerte entre poetas [Internet]. Universidad Michigan: Planeta; 2008 [citado 31 Jul 2014]. Disponible en: http://books.google.es/books?ei=u_ZsT-GzGYHPhAfQleGtBw&hl=es&id=aZYLAQAAMAAJ&dq=vallvey+muerte+poetas+asexualidad&q=soy+asexual#search_anchor

21. Los diez asexuales más famosos de la historia. Web interesante [Internet]. 2008 Nov 14 [consultado 2 Ago 2014]. Disponible en: http://webinteresante.com/los-10-asexuales-mas-famosos-de-la-historia/

22. La larga lista de los asexuales, las personas indiferentes al sexo. Periodista digital. [Internet] 2012 Dic 2 [citado 2 Ago 2014].[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.periodistadigital.com/ciencia/ser-humano/2012/12/02/dali-hitler-chopin-coito-orgasmo-larga-lista-asexuales-personas-indiferentes-al-sexo.shtml

 

 

Recibido: 12 de marzo de 2015.
Aprobado: 27 de marzo de 2015.

 

 

Dr. Miguel Lugones Botell. Policlínico Universitario “26 de Julio”. Municipio Playa. La Habana, Cuba.
Correo electrónico
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